miércoles, 19 de septiembre de 2007
Love
"You know you are in love when you can´t fall asleep because reality is finally better than your dreams" - Dr. Seuss
viernes, 3 de agosto de 2007
SE BUSCA

Escucho a mis amigos hablar de las peleas con sus enamoradas, "no sé que tiene!,si no me dice nada como voy a saber qué tiene!" es la frase que generalmente todos me repiten; "En verdad no la entiendo!, todas las mujeres están LO-CAS" es la línea que generalmente ocupa el 2do puesto,siempre que me cuentan sus problemas no puedo evitar pensar,¿cómo sería tener los mismos problemas que ellos tienen?, ¿qué haría yo en esa situación?, ¿estaré dándoles un buen consejo?,porque es mucho más fácil emitir un comentario o dar un "sabio"consejo cuando no eres tú el del problema. A veces, no lo niego, envidio a mis amigos felices con enamorada, pero ¿Qué tan complicado es encontrar una chica para que sea tu enamorada?, si me preguntan respondería...muuuuy complicado (y estoy seguro que la mayoría que me conoce utilizaría palabras que suelo usar casi diariamente..."NUNCA TANTO ah, fácil tú eres el GRAAAN problema").
Sé que soy una persona complicada para algunas cosas pero bastante simple para otras,creo que tengo defectos y virtudes como todos y no se si yo sea el problema (aunque puede que así sea o de repente simplemente aún no se me ha cruzado "la" chica en mi camino).
Para citar algunas cositas que pueden llegar a alterar a algunas está el que (por desgracia) camino super rápido. La chica con la que salía hace un par de años odiaba que camine tan rapido, - "¿qué te pasa?,¿por qué caminas tan rapido, estas apurado o te has perdido de la maratón?" - me decía siempre, hasta hoy trato de no caminar tan rapido,al menos lo intento, pero es difícil, creo que debo tener alma de maratonista,aunque últimamente camino más lento (estoy aprendiendo).
Entre mis mayores gustos y disgustos podría decir que me gusta comer casi todo picante, me gustan las chicas que se ponen vincha (no se porqué pero me encantan!), las que te llaman todo el día y te bombardean de mensajes al cel (extraño pero cierto, me gusta la marcación); me atrae el hecho que algún día "esa" chica me diga "gordo", sin importar si esté verdaderamente gordo o no (espero no estar tan gordo para cuando ese día llegue);confieso que no me gusta mucho el campo ni la aventura (soy bien comodón, necesito siempre un baño limpio y al menos un colchón para dormir!) pero me encanta viajar, creo que no hay nada mejor que viajar!,no me gusta el cigarro ni el humo ni las multitudes,no me gusta el locro,el mondongo,el arroz con pollo, acá es donde ya empiezan a pensar,¿qué?que anormal este chico..,no me gusta hacer cola no importa donde esté porque soy recontra desesperado y odio tener que esperar para entrar a un lugar.
En verdad me gustaría una chica que además de que me quiera por como soy, con mis virtudes y todos mis defectos, tenga buena memoria y se acuerde de algunas cositas que me gusten, esos son los pequeños detalles que, para mí, hacen la diferencia.
Una chica que sepa que casi toda la ropa que uso es color azul,verde y plomo (lo cual no significa que sea un chico aburrido).Que sepa que me gusta el aburrido helado de coco.Que los sábados me encanta despertarme lo más tarde posible.Que no se asuste cuando la lleve a un partido de Alianza a Matute.Que se sienta segura a mi lado no importa donde estemos.Que sepa que no me gusta el yogurt ni tortas que tengan frutas.Que odio las aceitunas (y que las saco de las empanadas) y las pasas.Que me incomodan los ascensores porque odio el silencio que reina cuando hay bastante gente dentro y me dan ganas de reirme y que me molesta que alguien hable o converse sabiendo que hay más gente a su alrededor, simplemente odio los ascensores.Que odio que los taxis paren cuando no los llamas.Que sepa me encantan los Transformers,los Simpsons y series como Lost,Heroes y que no puedo vivir sin el fútbol argentino.Que sepa que soy un niño grande.Que sepa que no hay nada más "ponedor" para mí que un beso en el cuello o una mordida en la oreja.Que tenga un sentido del humor similar al mío (al menos un poco).Que ría de mis idioteces y soporte con cariño e infinita paciencia tanta tontería que suelo hablar día a día.Que me aguante cuando me pongo renegón, espeso,necio o resentido de la nada. Que entienda que soy super cariñoso y meloso.Creo que es muy difícil..mas no imposible encontrar "esa" chica. Por último que sea un poquito romántica (ya que es muy difícil encontrar una chica así estos días, muy pocas valoran los "detalles", detalles que a mí sí me gustan hacer) De repente tendría que poner en los clasificados del domingo de El Comercio algo original tipo "Busco la reina de mi reino", a ver si al menos alguna chica se digna a llamar por el aviso, si Shrek que es un ogro,tosco,verde y un poco más gordo que yo encontró su reina, creo que la estadística y probabilidad deberían estar a mi favor. Tampoco quiero una chica que no salga de casa ni que ponga a mis pies lo mejor de su alma,no tiene que firmar un papel y entregarme su vida como dice la plástica Paulina Rubio.
Quisiera una chica que con una caricia y que le diga que yo la quiero y que es la mujer que más admiro,sea suficiente, si a Fanny Lu le basta con eso,a ella también le puede bastar.Quisiera una chica que se muera por mi.Si conocen a alguna que cumpla alguno de los requisitos,pasénme la voz, mi nextel está casi siempre prendido, otra vez tengo el plan ilimitado! así que ya les puedo contestar la alerta.
Quisiera una chica que con una caricia y que le diga que yo la quiero y que es la mujer que más admiro,sea suficiente, si a Fanny Lu le basta con eso,a ella también le puede bastar.Quisiera una chica que se muera por mi.Si conocen a alguna que cumpla alguno de los requisitos,pasénme la voz, mi nextel está casi siempre prendido, otra vez tengo el plan ilimitado! así que ya les puedo contestar la alerta.
Hace no mucho creí haber encontrado esa persona...pero como siempre me ha sucedido, se fue, dándome las mismas explicaciones que me han dicho anteriormente y ya me se de memoria. Dicen que todo pasa por algo, aunque muchas veces no lo entendamos, aunque muchas veces nos duela en el alma lo que nos sucede y gritemos y lloremos ¿por qué a mí?.
Aún sigo creyendo que a veces el camino, sin importar el rumbo, es mucho más divertido acompañado que sólo.
viernes, 6 de julio de 2007
jueves, 7 de junio de 2007
viernes, 1 de junio de 2007
lunes, 28 de mayo de 2007
Inspirational
domingo, 27 de mayo de 2007
LIFE

Life isn´t about keeping score.
It´s not about how many people call you and it´s not about who you have dated ,are dating or haven´t dated at all.
It isn´t about who you´ve kissed, what sport you play or which girl or guy likes you.
It´s not about your shoes, your hair or the color fo ur skin or where u live or go to school.
In fact Its´not about grades,money,clothes or colleges that accept u or not.
Life isn´t about if you have lots of friends, or if you are alone and its not about how accepted or unaccepted your are.
Life just isn´t about that. But LIFE is about who you love and who you hurt.
It´s about how you feel about yourself.
It´s about trust, happiness and compassion.
It´s about sticking up for your friends and replacing inner hate with love.
Life is about avoiding jelaousy, overcoming ignorance and building confidence.
It´s about what you say and what you mean.
It´s seeing people for who they are and not what they have.
Most of all, it is about choosing to use your life to touch someone else´in a way that could never have been achieved otherwise.
These choices are what LIFE IS ABOUT.
It´s not about how many people call you and it´s not about who you have dated ,are dating or haven´t dated at all.
It isn´t about who you´ve kissed, what sport you play or which girl or guy likes you.
It´s not about your shoes, your hair or the color fo ur skin or where u live or go to school.
In fact Its´not about grades,money,clothes or colleges that accept u or not.
Life isn´t about if you have lots of friends, or if you are alone and its not about how accepted or unaccepted your are.
Life just isn´t about that. But LIFE is about who you love and who you hurt.
It´s about how you feel about yourself.
It´s about trust, happiness and compassion.
It´s about sticking up for your friends and replacing inner hate with love.
Life is about avoiding jelaousy, overcoming ignorance and building confidence.
It´s about what you say and what you mean.
It´s seeing people for who they are and not what they have.
Most of all, it is about choosing to use your life to touch someone else´in a way that could never have been achieved otherwise.
These choices are what LIFE IS ABOUT.
Wisdom
First they ignore you, then they laugh at you, then they fight you, then you win. — Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948)
jueves, 24 de mayo de 2007
Un viaje al pasado

"Diamante mágico dame poder, una bailarina quiero ser!"
"Autobots, transformense y avancen".
Todos los que vivieron en los 80`s (dejense de cosas ya no somos tan chibolos) recuerdan esas frases sin duda alguna, Gigi se convertía en lo que quería (ya quisieran muchas laciarse el pelo en 5 segundos como por arte de magia! como Gigi!).Vivía en su carromato con una especie de perro y un gato. En verdad creo que Gigi era malcriadasa porque cuando se transformaba, necesariamente tenía que salir calata! recontra exhibicionista resultó la flaca que se podía convertir en todo.
Optimus Prime, era el líder de los autobots.Además de ser un imponente trailer era también mi héroe de chiquito;recontra macho (es como que un robot se convierta en, no se, una sierra eléctrica o un león, obviamente nada que ver pero a lo que voy es el simbolismo de masculinidad) batuteaba a los autobots mismo jefe del Comando Sur o la Trinchera Norte, solo que contra las fuerzas malignas de los Decepticons y Megatron. Robots con personalidad. Un dibujo genial y adelantado para la época.
Crecimos todos con tantos dibujos y buenas series... antes de ir al cole ya estaban dando Cobra y el Rey Arturo (mientras comías tu quaker, crujis o pan con mantequilla y tu mamá te decía que comas con cuidado porque podías manchar el uniforme). Por la tarde llegabamos del cole y el canal 5 ponía Salvado por la Campana, Los años maravillosos, el canal 2 pasaba "La pequeña maravilla" y "Parker Lewis", casi inmediatamente después de la programación del canal 5, era una especie de ¿tienes tareas?te copias mañana en la mañana, ponte a ver tele!.
En esas épocas la única preocupación era si veríamos la continuación del capítulo anterior o los canales como siempre se zurrarían en todos nosotros y pasarían otro capítulo que nada que ver con el anterior. Si acompañabas la tarde con unos boliquesos o unos tico tico, ya era todo! y si justo ese día no tenías tareas ni examen al día siguiente, la tarde perfecta!
Alguna vez te burlaste de alguien como Bugs Bunny con Elmer Fudd y Sam Pistolas o como Jerry con Tom?
¿Quién le disparó al Sr. Burns? Maggie Simpson!
"Los atraparé, los atraparé aunque sea lo último que haga!." Tranquilo Gargamel,Tranquilo. Las mil historias de los pitufos. Que son diabólicos, que representan los pecados capitales, que pitufina era recontra bitch, en fin, nadie se ponía a pensar en eso en esas épocas.
Leono,Snarf,los Thundercats y la espada del augurio. Jem y las Holograms. He-man y She-ra (la gente alucinaba que eran novios cuando eran hermanos) Osos Gummy que comen gummybayas y saltan.Tortuninjas que comen pizza, viven en las alcantarillas de NY y tiene de sensei una rata.Picapiedras,Supersonicos y todos los dibujos de Hanna-Barbera.Oliver Atom, su mejor amigo, el balón, y todos los Supercampeones (se demoraban dos capìtulos en cruzar la mediacancha, como si la cancha midiera 34 km! pero igual no me perdía un capítulo!).Los Caballeros del Zodiaco y tanta violencia que un poco más y la sangre te salpicaba desde la tele. Pero cada capítulo era imperdible.
A Doug Narinas siempre se le caerá la baba por Patty Mayonesa y ella no le da ni la hora! (bueno, al menos tenía al buen "chuletas" a su lado).El Capítán Cavernícola e hijo (tenia hijo encima!)Qué pretendía ese tipo?
La Pandilla de Snoopy.La Pandilla de la granja de Orson.¿Cuál era mejor?Orson tenía a un pato cobarde y un huevo con patas.Snoopy tenía a Charlie Brown y a Woodstock (que no necesitaba decir palabra alguna para que le entendieramos perfectamente).
El Castillo de Greyskol.El Tercer Planeta, territorio ¿thundercat o mutante?.El Rancho de Pequeño Pony.La Flor de los siete colores de Angel.Los romances de Candy.Piedradura.Springfield.
Dibujos animados, cientos de ellos, fueron parte importante de nuestra vida, en aquellas épocas donde lo más importante era, sí, divertirnos y pasarla bien. No importaba si Gargamel nunca iba a atrapar a los pitufos, si He-man nunca fuera a matar a Skeletor o que Tom nunca se fuera a comer a Jerry, dejemos el análisis probabilístico para la Estadística y la Econometría.
Los dibujos hicieron de nuestra infancia una época muy feliz, y en muchos casos lo siguen haciendo hasta nuestros días.
"Autobots, transformense y avancen".
Todos los que vivieron en los 80`s (dejense de cosas ya no somos tan chibolos) recuerdan esas frases sin duda alguna, Gigi se convertía en lo que quería (ya quisieran muchas laciarse el pelo en 5 segundos como por arte de magia! como Gigi!).Vivía en su carromato con una especie de perro y un gato. En verdad creo que Gigi era malcriadasa porque cuando se transformaba, necesariamente tenía que salir calata! recontra exhibicionista resultó la flaca que se podía convertir en todo.
Optimus Prime, era el líder de los autobots.Además de ser un imponente trailer era también mi héroe de chiquito;recontra macho (es como que un robot se convierta en, no se, una sierra eléctrica o un león, obviamente nada que ver pero a lo que voy es el simbolismo de masculinidad) batuteaba a los autobots mismo jefe del Comando Sur o la Trinchera Norte, solo que contra las fuerzas malignas de los Decepticons y Megatron. Robots con personalidad. Un dibujo genial y adelantado para la época.
Crecimos todos con tantos dibujos y buenas series... antes de ir al cole ya estaban dando Cobra y el Rey Arturo (mientras comías tu quaker, crujis o pan con mantequilla y tu mamá te decía que comas con cuidado porque podías manchar el uniforme). Por la tarde llegabamos del cole y el canal 5 ponía Salvado por la Campana, Los años maravillosos, el canal 2 pasaba "La pequeña maravilla" y "Parker Lewis", casi inmediatamente después de la programación del canal 5, era una especie de ¿tienes tareas?te copias mañana en la mañana, ponte a ver tele!.
En esas épocas la única preocupación era si veríamos la continuación del capítulo anterior o los canales como siempre se zurrarían en todos nosotros y pasarían otro capítulo que nada que ver con el anterior. Si acompañabas la tarde con unos boliquesos o unos tico tico, ya era todo! y si justo ese día no tenías tareas ni examen al día siguiente, la tarde perfecta!
Alguna vez te burlaste de alguien como Bugs Bunny con Elmer Fudd y Sam Pistolas o como Jerry con Tom?
¿Quién le disparó al Sr. Burns? Maggie Simpson!
"Los atraparé, los atraparé aunque sea lo último que haga!." Tranquilo Gargamel,Tranquilo. Las mil historias de los pitufos. Que son diabólicos, que representan los pecados capitales, que pitufina era recontra bitch, en fin, nadie se ponía a pensar en eso en esas épocas.
Leono,Snarf,los Thundercats y la espada del augurio. Jem y las Holograms. He-man y She-ra (la gente alucinaba que eran novios cuando eran hermanos) Osos Gummy que comen gummybayas y saltan.Tortuninjas que comen pizza, viven en las alcantarillas de NY y tiene de sensei una rata.Picapiedras,Supersonicos y todos los dibujos de Hanna-Barbera.Oliver Atom, su mejor amigo, el balón, y todos los Supercampeones (se demoraban dos capìtulos en cruzar la mediacancha, como si la cancha midiera 34 km! pero igual no me perdía un capítulo!).Los Caballeros del Zodiaco y tanta violencia que un poco más y la sangre te salpicaba desde la tele. Pero cada capítulo era imperdible.
A Doug Narinas siempre se le caerá la baba por Patty Mayonesa y ella no le da ni la hora! (bueno, al menos tenía al buen "chuletas" a su lado).El Capítán Cavernícola e hijo (tenia hijo encima!)Qué pretendía ese tipo?
La Pandilla de Snoopy.La Pandilla de la granja de Orson.¿Cuál era mejor?Orson tenía a un pato cobarde y un huevo con patas.Snoopy tenía a Charlie Brown y a Woodstock (que no necesitaba decir palabra alguna para que le entendieramos perfectamente).
El Castillo de Greyskol.El Tercer Planeta, territorio ¿thundercat o mutante?.El Rancho de Pequeño Pony.La Flor de los siete colores de Angel.Los romances de Candy.Piedradura.Springfield.
Dibujos animados, cientos de ellos, fueron parte importante de nuestra vida, en aquellas épocas donde lo más importante era, sí, divertirnos y pasarla bien. No importaba si Gargamel nunca iba a atrapar a los pitufos, si He-man nunca fuera a matar a Skeletor o que Tom nunca se fuera a comer a Jerry, dejemos el análisis probabilístico para la Estadística y la Econometría.
Los dibujos hicieron de nuestra infancia una época muy feliz, y en muchos casos lo siguen haciendo hasta nuestros días.
martes, 22 de mayo de 2007
El Último Helado

En mayo del año pasado, en vísperas de cumplir setenta, mi padre me escribió un correo electrónico invitándome a su cumpleaños en un balneario al sur de Lima.
Llevábamos años sin vernos ni hablarnos (y una vida o dos jugando una encarnizada partida de ajedrez en la que ambos habíamos perdido la reina y sabíamos que era imposible ganar, pero sin querer resignarnos a sellar las tablas). No tuve la nobleza de contestarle aquel correo breve pero afectuoso a su manera. Sería su último cumpleaños en buena forma. No estuve a su lado aquellos días en Paracas. En mayo de este año tampoco lo acompañé ni lo saludé a la distancia. Ya entonces estaba minado por la quimioterapia. Hace un mes o poco más, informado por mi madre de que su salud se hallaba gravemente deteriorada, fui a visitarlo a la clínica. Me costó trabajo golpear la puerta y entrar en su cuarto después de tanto tiempo sin vernos. Sentí, sin embargo, que era mi deber, que en la hora final lo que correspondía era tener un gesto de afecto con él y deponer las hostilidades del pasado. No por culpa de nadie, o por culpa mía en todo caso, la nuestra había sido, desde mis primeros recuerdos, una relación trabada por desencuentros, malentendidos y orgullos excesivos, y viciada por la expectativa de que el otro debía ser uno distinto del que era naturalmente. Aquel encuentro fue cordial (le di un beso en la frente al entrar y otro antes de irme) y mi padre fue amable y generoso conmigo, pero en algún momento, cuando mi madre habló de la televisión, él expresó ciertos reparos, muy a su manera, sobre mi programa, y dijo que no lo veía o que prefería no verlo (aunque mi madre lo desmintió enseguida), y yo escribí luego una crónica recreando esa visita cargada de emoción, en la que no pude omitir el momento en que él tomó distancia de ciertas cosas que yo había hecho en televisión. Aunque la crónica era sentida y afectuosa y terminaba rememorando un viaje que hicimos juntos cantando rancheras en su auto cuando era niño, supe luego que le había disgustado o contrariado aquella columna que publiqué en el periódico, lo que me entristeció. Hace unos días, mi madre me llamó por teléfono y, con admirable tranquilidad -la paz de los que tienen fe, una paz que siempre me fue esquiva-, me dijo que mi padre quería verme, que estaba preguntando por mí, que debía darme prisa porque la situación era grave y le quedaban pocos días de vida. Abrumado por los recuerdos, fui a la clínica al día siguiente. Mi padre tenía la muerte dibujada en el rostro. A duras penas podía hablar. Hizo un gran esfuerzo para sostener una breve conversación conmigo. Se interesó por mis asuntos con una generosidad que me impresionó. Al parecer, estaba orgulloso porque Shakira me había saludado en su concierto en Lima y había dicho que somos amigos. También veía con simpatía que hubiese apoyado a un amigo suyo en las elecciones a la alcaldía de San Isidro. Cuando le conté que tenía un pequeño problema de salud, se interesó vivamente, me hizo preguntas (ignorando a la enfermera que le pedía que no hablase tanto) y me recomendó que me atendiese con un médico amigo suyo. Me impresionó el esfuerzo que hizo para describir tan detalladamente el tratamiento que debía seguir para aliviarme de esa molestia. Por eso le dije: -Qué bueno ver que estás tan bien de la cabeza. Mi padre me guiñó el ojo, sonriendo, y dijo: -El lunes estaré en la casa. Fue sorprendente que me guiñase el ojo con tanto afecto y picardía, como nunca antes lo había hecho. Fue un momento entrañable, que me dejó conmovido y en silencio. A pesar de que su cuerpo estaba casi paralizado por la enfermedad, con sólo mover levemente una pestaña me había dicho que todo estaba bien entre nosotros, que no estaba molesto, que tal vez, al final, después de tantos desencuentros y extravíos, se sentía orgulloso de mí, o al menos en paz conmigo, y que esa secreta complicidad que existía entre nosotros cuando me llevaba al colegio y me daba un dinero diciéndome que era "un fondo de emergencia" por si me pasaba algo malo (sabiendo que gastaría ese dinero en un helado a la salida, una emergencia que se repetía cada tarde) y ese pozo de amor que había en su mirada cuando me decía "sólo gástate la plata si tienes una emergencia" (sabiendo que a la mañana siguiente me diría lo mismo) todavía nos unían, a pesar de todo. Poco después, la enfermera le pidió que comiese algo y él dijo que no tenía hambre, pero, como ella insistió, él pidió un helado de chocolate y una coca cola. La enfermera recomendó que comprásemos una coca light, pero mi padre me hizo saber con la mirada que prefería la cocacola de verdad. Bajé a la cafetería con Javier, mi hermano, y compramos un helado de fresa, porque no había de chocolate, y dos coca colas, una regular y otra light. Mi padre, por supuesto, bebió la coca cola más fuerte. Cuando mi madre le dio el helado en la boca, no pude evitar pensar cuántos helados le debía a papá, cuán tardío e insuficiente era este último helado. Un día antes de que muriese, nos quedamos un momento a solas y le pedí perdón por no haber podido ser el hijo que él merecía. Mi padre ya no podía hablar.
El lunes, como él me dijo, volvió a su casa, pero ya estaba muerto. Al día siguiente, en el funeral, me incliné, besé el ataúd y le pedí perdón en silencio, por última vez. Ahora, cuando lo recuerdo, lo veo sonriendo, guiñándome el ojo. Así lo recordaré siempre.
Jaime Baily
El Exito
¿SABES QUE ES EL ÉXITO?
En la revista PODER de noviembre del 2002, el mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, respondió una pregunta acerca del significado del éxito. Parece conveniente revisar la respuesta de este connotado empresario, sobre este interesante tema, en esta época de reflexión y paz.
"Yo creo que el éxito no esta en lo económico. Una persona no es de éxito por que le va bien en los negocios o le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela. Creo que eso es lo que menos vale. Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia – el concepto de familia-, los amigos; apreciar las cosas que tienen valor verdadero, no solo lo material, no físico necesariamente.
Pienso que a este concepto le puedo añadir una reflexión que me regalo mi madre:
“El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina. No se debe a los títulos nobles y académicos que tiñes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros que pan en tu garaje.
No se trata de si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales.
No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador hablas bonito, o si las luces te siguen cuando lo haces.
No es la tecnología que empleas.
No se debe a la ropa que usas, ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones siglas deslumbrantes que definen tu estatus social.
No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
El éxito se debe a cuanta gente te sonríe, a cuanta gente amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar y si guardas rencor o no en tu corazón.
Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños; de si tus logros no hieren a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con otros,no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu corazón tanto como tu cabeza, si fuiste generoso o egoísta, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuantos te siguen si no de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, si no de cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio de la justicia, que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser mas, no de tener más.
*Carlos Slim es el hombre mas rico del planeta....algo debe saber.
En la revista PODER de noviembre del 2002, el mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, respondió una pregunta acerca del significado del éxito. Parece conveniente revisar la respuesta de este connotado empresario, sobre este interesante tema, en esta época de reflexión y paz.
"Yo creo que el éxito no esta en lo económico. Una persona no es de éxito por que le va bien en los negocios o le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela. Creo que eso es lo que menos vale. Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia – el concepto de familia-, los amigos; apreciar las cosas que tienen valor verdadero, no solo lo material, no físico necesariamente.
Pienso que a este concepto le puedo añadir una reflexión que me regalo mi madre:
“El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina. No se debe a los títulos nobles y académicos que tiñes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros que pan en tu garaje.
No se trata de si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales.
No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador hablas bonito, o si las luces te siguen cuando lo haces.
No es la tecnología que empleas.
No se debe a la ropa que usas, ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones siglas deslumbrantes que definen tu estatus social.
No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
El éxito se debe a cuanta gente te sonríe, a cuanta gente amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar y si guardas rencor o no en tu corazón.
Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños; de si tus logros no hieren a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con otros,no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu corazón tanto como tu cabeza, si fuiste generoso o egoísta, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuantos te siguen si no de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, si no de cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio de la justicia, que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser mas, no de tener más.
*Carlos Slim es el hombre mas rico del planeta....algo debe saber.
Hubo un momento

Hubo un momento en el que la noche parecía eterna y hoy todo
eso parece tan lejano.
Hubo un momento en el que nada de lo que hacías resultaba, cuando
de pronto apareció la respuesta.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y de repente
tu corazón, con más intensidad que nunca, lo encontró de nuevo.
Hubo un momento en el que por el desierto se esparcían
tus palabras y hoy dan retoño sus semillas.
Hubo un momento en el que creíste que era lo peor
que te podía pasar y hoy agradeces tu destino.
Hubo un momento en el que jurabas que no podrías pasar esa prueba
y hoy es tan sólo un paso más.
Hubo un momento en el que creíste que no podías hacer algo y hoy
te sorprendes de lo bien que lo haces.
Hubo un momento en el que los monstruos y los ogros intimidaban tu
vida y hoy sonríes al ver cómo tus miedos engrandecían sus sombras.
Nunca olvides que la vida es más grande que tus miedos,
y que tu fuerza es mayor que tus dudas.
Aunque tu mente esté confundida,
tu corazón siempre sabrá la respuesta, y con el tiempo,
lo que hoy es difícil, mañana será un tesoro.
eso parece tan lejano.
Hubo un momento en el que nada de lo que hacías resultaba, cuando
de pronto apareció la respuesta.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y de repente
tu corazón, con más intensidad que nunca, lo encontró de nuevo.
Hubo un momento en el que por el desierto se esparcían
tus palabras y hoy dan retoño sus semillas.
Hubo un momento en el que creíste que era lo peor
que te podía pasar y hoy agradeces tu destino.
Hubo un momento en el que jurabas que no podrías pasar esa prueba
y hoy es tan sólo un paso más.
Hubo un momento en el que creíste que no podías hacer algo y hoy
te sorprendes de lo bien que lo haces.
Hubo un momento en el que los monstruos y los ogros intimidaban tu
vida y hoy sonríes al ver cómo tus miedos engrandecían sus sombras.
Nunca olvides que la vida es más grande que tus miedos,
y que tu fuerza es mayor que tus dudas.
Aunque tu mente esté confundida,
tu corazón siempre sabrá la respuesta, y con el tiempo,
lo que hoy es difícil, mañana será un tesoro.
Young, Gifted..and not getting into Harvard
Young, Gifted, and Not Getting Into Harvard
By MICHAEL WINERIP
ON a Sunday morning a few months back, I interviewed my final Harvard applicant of the year. After saying goodbye to the girl and watching her and her mother drive off, I headed to the beach at the end of our street for a run.
It was a spectacular winter day, bright, sunny and cold; the tide was out, the waves were high, and I had the beach to myself. As I ran, I thought the same thing I do after all these interviews: Another amazing kid who won’t get into Harvard.
That used to upset me. But I’ve changed.
Over the last decade, I’ve done perhaps 40 of these interviews, which are conducted by alumni across the country. They’re my only remaining link to my alma mater; I’ve never been back to a reunion or a football game, and my total donations since graduating in the 1970s do not add up to four figures.
No matter how glowing my recommendations, in all this time only one kid, a girl, got in, many years back. I do not tell this to the eager, well-groomed seniors who settle onto the couch in our den. They’re under too much pressure already. Better than anyone, they know the odds, particularly for a kid from a New York suburb.
By the time I meet them, they’re pros at working the system. Some have Googled me because they think knowing about me will improve their odds. After the interview, many send handwritten thank-you notes saying how much they enjoyed meeting me.
Maybe it’s true.
I used to be upset by these attempts to ingratiate. Since I’ve watched my own children go through similar torture, I find these gestures touching. Everyone’s trying so hard.
My reason for doing these interviews has shifted over time. When I started, my kids were young, and I thought it might give them a little advantage when they applied to Harvard. That has turned out not to be an issue. My oldest, now a college freshman, did not apply, nor will my twins, who are both high school juniors.
We are not snubbing Harvard. Even my oldest, who is my most academic son, did not quite have the class rank or the SATs. His SAT score was probably 100 points too low — though it was identical to the SAT score that got me in 35 years ago.
Why do I continue to interview? It’s very moving meeting all these bright young people who won’t get into Harvard. Recent news articles make it sound unbearably tragic. Several Ivies, including Harvard, rejected a record number of applicants this year.
Actually, meeting the soon-to-be rejected makes me hopeful about young people. They are far more accomplished than I was at their age and without a doubt will do superbly wherever they go.
Knowing me and seeing them is like witnessing some major evolutionary change take place in just 35 years, from the Neanderthal Harvard applicant of 1970 to today’s fully evolved Homo sapiens applicant.
There was the girl who, during summer vacation, left her house before 7 each morning to make a two-hour train ride to a major university, where she worked all day doing cutting-edge research for NASA on weightlessness in mice.
When I was in high school, my 10th-grade science project was on plant tropism — a shoebox with soil and bean sprouts bending toward the light.
These kids who don’t get into Harvard spend summers on schooners in Chesapeake Bay studying marine biology, building homes for the poor in Central America, touring Europe with all-star orchestras.
Summers, I dug trenches for my local sewer department during the day, and sold hot dogs at Fenway Park at night.
As I listen to them, I can visualize their parents, striving to teach excellence. One girl I interviewed described how her father made her watch the 2004 convention speeches by both President Bush and Senator John Kerry and then tell him which she liked better and why.
What kind of kid doesn’t get into Harvard? Well, there was the charming boy I interviewed with 1560 SATs. He did cancer research in the summer; played two instruments in three orchestras; and composed his own music. He redid the computer system for his student paper, loved to cook and was writing his own cookbook. One of his specialties was snapper poached in tea and served with noodle cake.
At his age, when I got hungry, I made myself peanut butter and jam on white bread and got into Harvard.
Some take 10 AP courses and get top scores of 5 on all of them.
I took one AP course and scored 3.
Of course, evolution is not the same as progress. These kids have an AP history textbook that has been specially created to match the content of the AP test, as well as review books and tutors for those tests. We had no AP textbook; many of our readings came from primary documents, and there was no Princeton Review then. I was never tutored in anything and walked into the SATs without having seen a sample SAT question.
As for my bean sprouts project, as bad it was, I did it alone. I interview kids who describe how their schools provide a statistician to analyze their science project data.
I see these kids — and watch my own applying to college — and as evolved as they are, I wouldn’t change places with them for anything. They’re under such pressure.
I used to say goodbye at my door, but since my own kids reached this age, I walk them out to their cars, where a parent waits. I always say the same thing to the mom or dad: “You’ve done a wonderful job — you should be very proud.” And I mean it.
But I’ve stopped feeling bad about the looming rejection. When my four were little, I used to hope a couple might go to Harvard. I pushed them, but by the end of middle school it was clear my twins, at least, were not made that way. They rebelled, and I had to learn to see who they were.
I came to understand that my own focus on Harvard was a matter of not sophistication but narrowness. I grew up in an unworldly blue-collar environment. Getting perfect grades and attending an elite college was one of the few ways up I could see.
My four have been raised in an upper-middle-class world. They look around and see lots of avenues to success. My wife’s two brothers struggled as students at mainstream colleges and both have made wonderful full lives, one as a salesman, the other as a builder. Each found his own best path. Each knows excellence.
That day, running on the beach, I was lost in my thoughts when a voice startled me. “Pops, hey, Pops!” It was Sammy, one of my twins, who’s probably heading for a good state school. He was in his wetsuit, surfing alone in the 30-degree weather, the only other person on the beach. “What a day!” he yelled, and his joy filled my heart.
By MICHAEL WINERIP
ON a Sunday morning a few months back, I interviewed my final Harvard applicant of the year. After saying goodbye to the girl and watching her and her mother drive off, I headed to the beach at the end of our street for a run.
It was a spectacular winter day, bright, sunny and cold; the tide was out, the waves were high, and I had the beach to myself. As I ran, I thought the same thing I do after all these interviews: Another amazing kid who won’t get into Harvard.
That used to upset me. But I’ve changed.
Over the last decade, I’ve done perhaps 40 of these interviews, which are conducted by alumni across the country. They’re my only remaining link to my alma mater; I’ve never been back to a reunion or a football game, and my total donations since graduating in the 1970s do not add up to four figures.
No matter how glowing my recommendations, in all this time only one kid, a girl, got in, many years back. I do not tell this to the eager, well-groomed seniors who settle onto the couch in our den. They’re under too much pressure already. Better than anyone, they know the odds, particularly for a kid from a New York suburb.
By the time I meet them, they’re pros at working the system. Some have Googled me because they think knowing about me will improve their odds. After the interview, many send handwritten thank-you notes saying how much they enjoyed meeting me.
Maybe it’s true.
I used to be upset by these attempts to ingratiate. Since I’ve watched my own children go through similar torture, I find these gestures touching. Everyone’s trying so hard.
My reason for doing these interviews has shifted over time. When I started, my kids were young, and I thought it might give them a little advantage when they applied to Harvard. That has turned out not to be an issue. My oldest, now a college freshman, did not apply, nor will my twins, who are both high school juniors.
We are not snubbing Harvard. Even my oldest, who is my most academic son, did not quite have the class rank or the SATs. His SAT score was probably 100 points too low — though it was identical to the SAT score that got me in 35 years ago.
Why do I continue to interview? It’s very moving meeting all these bright young people who won’t get into Harvard. Recent news articles make it sound unbearably tragic. Several Ivies, including Harvard, rejected a record number of applicants this year.
Actually, meeting the soon-to-be rejected makes me hopeful about young people. They are far more accomplished than I was at their age and without a doubt will do superbly wherever they go.
Knowing me and seeing them is like witnessing some major evolutionary change take place in just 35 years, from the Neanderthal Harvard applicant of 1970 to today’s fully evolved Homo sapiens applicant.
There was the girl who, during summer vacation, left her house before 7 each morning to make a two-hour train ride to a major university, where she worked all day doing cutting-edge research for NASA on weightlessness in mice.
When I was in high school, my 10th-grade science project was on plant tropism — a shoebox with soil and bean sprouts bending toward the light.
These kids who don’t get into Harvard spend summers on schooners in Chesapeake Bay studying marine biology, building homes for the poor in Central America, touring Europe with all-star orchestras.
Summers, I dug trenches for my local sewer department during the day, and sold hot dogs at Fenway Park at night.
As I listen to them, I can visualize their parents, striving to teach excellence. One girl I interviewed described how her father made her watch the 2004 convention speeches by both President Bush and Senator John Kerry and then tell him which she liked better and why.
What kind of kid doesn’t get into Harvard? Well, there was the charming boy I interviewed with 1560 SATs. He did cancer research in the summer; played two instruments in three orchestras; and composed his own music. He redid the computer system for his student paper, loved to cook and was writing his own cookbook. One of his specialties was snapper poached in tea and served with noodle cake.
At his age, when I got hungry, I made myself peanut butter and jam on white bread and got into Harvard.
Some take 10 AP courses and get top scores of 5 on all of them.
I took one AP course and scored 3.
Of course, evolution is not the same as progress. These kids have an AP history textbook that has been specially created to match the content of the AP test, as well as review books and tutors for those tests. We had no AP textbook; many of our readings came from primary documents, and there was no Princeton Review then. I was never tutored in anything and walked into the SATs without having seen a sample SAT question.
As for my bean sprouts project, as bad it was, I did it alone. I interview kids who describe how their schools provide a statistician to analyze their science project data.
I see these kids — and watch my own applying to college — and as evolved as they are, I wouldn’t change places with them for anything. They’re under such pressure.
I used to say goodbye at my door, but since my own kids reached this age, I walk them out to their cars, where a parent waits. I always say the same thing to the mom or dad: “You’ve done a wonderful job — you should be very proud.” And I mean it.
But I’ve stopped feeling bad about the looming rejection. When my four were little, I used to hope a couple might go to Harvard. I pushed them, but by the end of middle school it was clear my twins, at least, were not made that way. They rebelled, and I had to learn to see who they were.
I came to understand that my own focus on Harvard was a matter of not sophistication but narrowness. I grew up in an unworldly blue-collar environment. Getting perfect grades and attending an elite college was one of the few ways up I could see.
My four have been raised in an upper-middle-class world. They look around and see lots of avenues to success. My wife’s two brothers struggled as students at mainstream colleges and both have made wonderful full lives, one as a salesman, the other as a builder. Each found his own best path. Each knows excellence.
That day, running on the beach, I was lost in my thoughts when a voice startled me. “Pops, hey, Pops!” It was Sammy, one of my twins, who’s probably heading for a good state school. He was in his wetsuit, surfing alone in the 30-degree weather, the only other person on the beach. “What a day!” he yelled, and his joy filled my heart.
Todo sucede por algo

TODO SUCEDE POR ALGO
Algunas veces llegan personas a tu vida, y tu de alguna manera sabes que ellas deben estar ahí para servir a algún propósito,enseñarnos alguna lección o para ayudarnos a descubrir quienes somos o quienes deberemos llegar a ser.Uno nunca sabe quienes pueden ser estas personas hasta que te encuentras con sus miradas, y en ese instante, tú sabes, que ellas, afectaran tu vida de una manera profunda.
Y algunas veces las cosas ocurren de una manera que te pueden parecer terribles, dolorosas e injustas, pero si luego reflexionas, te darás cuenta que sin esos obstáculos, nunca te hubieras dado cuenta del enorme POTENCIAL, del CORAJE y de la FUERZA que tienes en tu corazón.
Todo sucede por "ALGO". Nada sucede de casualidad, o por buena o mala suerte.Enfermedades, divorcios, golpes de la vida, momentos hermosos perdidos, y estupideces que cometemos, etc., todo esto, ocurre para probar los límites de tu alma.Sin estas pruebas, la vida seria tan pasiva, tan directa, tan sosa, con un sendero hacia ningún lado. Tan a salvo, y confortable, pero sin metas.Las personas que tú conoces, afectan tu vida.El éxito y los fracasos que tu experimentas pueden crear QUIEN ERES, y de las experiencias malas siempre se puede aprender.En realidad, es a través de ellas de donde mas aprendemos. Esas malas experiencias son las más importantes.Si alguien te hace sentir dolor, te traiciona, o te rompe elcorazón, perdónalos, porque ellos te han ayudado a aprender acerca de un tema: LA CONFIANZA.
Y sobre la importancia de ser mas cautos acerca de a quien le abrimos nuestro corazón.Si alguien te ama, ámalo incondicionalmente, no solo porque te ama, sino porque esa persona te esta enseñando acerca del AMOR.Abre tu corazón y tus ojos a las pequeñas cosas de la Vida. Haz que cada día cuente para ti, que sea importante.Aprecia cada instante y toma de el todo aquello que puedas, pues, quizás, jamás vuelvas a experimentarlo en esta vida.Habla con gente con la que nunca has hablado antes, y realmente, más que hablar, escúchalos.Permítete enamorarte, libremente, sabiendo que corres el riesgo de sufrir, bien vale la pena.Repítete a ti mismo que eres un gran individuo y cree en ti, porque sino crees en ti, nadie lo hará.Crea tu propia vida, y luego síguela y vívela al máximo
Algunas veces llegan personas a tu vida, y tu de alguna manera sabes que ellas deben estar ahí para servir a algún propósito,enseñarnos alguna lección o para ayudarnos a descubrir quienes somos o quienes deberemos llegar a ser.Uno nunca sabe quienes pueden ser estas personas hasta que te encuentras con sus miradas, y en ese instante, tú sabes, que ellas, afectaran tu vida de una manera profunda.
Y algunas veces las cosas ocurren de una manera que te pueden parecer terribles, dolorosas e injustas, pero si luego reflexionas, te darás cuenta que sin esos obstáculos, nunca te hubieras dado cuenta del enorme POTENCIAL, del CORAJE y de la FUERZA que tienes en tu corazón.
Todo sucede por "ALGO". Nada sucede de casualidad, o por buena o mala suerte.Enfermedades, divorcios, golpes de la vida, momentos hermosos perdidos, y estupideces que cometemos, etc., todo esto, ocurre para probar los límites de tu alma.Sin estas pruebas, la vida seria tan pasiva, tan directa, tan sosa, con un sendero hacia ningún lado. Tan a salvo, y confortable, pero sin metas.Las personas que tú conoces, afectan tu vida.El éxito y los fracasos que tu experimentas pueden crear QUIEN ERES, y de las experiencias malas siempre se puede aprender.En realidad, es a través de ellas de donde mas aprendemos. Esas malas experiencias son las más importantes.Si alguien te hace sentir dolor, te traiciona, o te rompe elcorazón, perdónalos, porque ellos te han ayudado a aprender acerca de un tema: LA CONFIANZA.
Y sobre la importancia de ser mas cautos acerca de a quien le abrimos nuestro corazón.Si alguien te ama, ámalo incondicionalmente, no solo porque te ama, sino porque esa persona te esta enseñando acerca del AMOR.Abre tu corazón y tus ojos a las pequeñas cosas de la Vida. Haz que cada día cuente para ti, que sea importante.Aprecia cada instante y toma de el todo aquello que puedas, pues, quizás, jamás vuelvas a experimentarlo en esta vida.Habla con gente con la que nunca has hablado antes, y realmente, más que hablar, escúchalos.Permítete enamorarte, libremente, sabiendo que corres el riesgo de sufrir, bien vale la pena.Repítete a ti mismo que eres un gran individuo y cree en ti, porque sino crees en ti, nadie lo hará.Crea tu propia vida, y luego síguela y vívela al máximo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


